En su día estudié que Viriato fue un guerrillero, esa especie de soldado con mas afición que profesión, que desechan los moldes de la estrategia y se dedica con pasión a la táctica, a lo cercano, al día a día sin mas.
Algunos sindicalistas somos así, no participamos de las grandes negociaciones , no firmamos los grandes acuerdos para toda la compañía, solo libramos pequeña batallas dentro del centro que nos corresponde, vamos un poco por libre y cabreamos con nuestras formas a enemigos, por presentar batalla con tan pocos medios pero con tanta insistencia y a los amigos pues con nuestras intervenciones desequilibramos acuerdos tomados.
Como un Aureliano Buendía que inicia miles de batallas para perderlas todas, vivimos de la pasión y cuando el mas desamparado de nuestros compañeros nos necesita, cuando la mas ruin de las de las injusticias se hace presente, y a nadie le merece la pena perder tiempo y esfuerzo, resulta que aparece uno de estos que empieza a incordiar. Si os preguntáis ¿por que le preocupan estas batallas? es sencillo son apasionados de la lucha contra las injusticias y por ello empiezan cada batalla como si nunca les hubiera derrotado.